Di María, de penal y de tiro libre, le dio a Central una ventaja 2-1 que Estudiantes todavía sueña con dar vuelta en la Supercopa Internacional
El campeón del mundo cambió el partido con su pegada y con un penal revisado por el VAR. El Pincha, golpeado por dos lesiones, espera rearmarse para el complemento en Santiago del Estero.
Yo estaba siguiendo el arranque del segundo tiempo con la expectativa de quien sabe que un partido así se define de un solo pestañeo, y la postal que me quedó hasta acá es la de Ángel, Ángel Di María, frotándose las manos después de cada pelota parada como si tuviera un termómetro interno para medir cuándo la cosa iba a explotar. Y explotó, vaya si explotó. Con sus dos goles —un tiro libre milimétrico que le pasó por encima del muro a Fernando Muslera y un penal sancionado por el árbitro Darío Herrera después de mirar el VAR por un pisotón de Tomás Palacios a Enzo Copetti—, Rosario Central se fue al vestuario ganando 2-1 ante Estudiantes de La Plata en la final de la Supercopa Internacional que se juega en el estadio Madre de Ciudades de Santiago del Estero.
Cómo se cocinó el partido antes del entretiempo
Para entender lo que pasó en la primera etapa hay que imaginarse la cancha como una cocina con dos hornallas encendidas al mismo tiempo. De un lado, un Estudiantes que llegó una sola vez y lastimó: desborde de Tobio Burgos por la banda, centro a Guido Carrillo y definición de Alexis Castro para abrir el marcador casi sin avisar. Del otro, un Central que fue de menor a mayor y terminó el capítulo inicial con el resultado a favor, apoyándose en la pierna izquierda del Fideo para igualar de tiro libre y después para convertir el penal que a los 52 minutos le dio vuelta el encuentro.
Estudiantes, entre lesiones y amonestaciones
Lo que no se planeó en La Plata fue el parte médico. Gabriel Neves se cayó mal sobre la muñeca izquierda, lo atendieron dentro del campo y una ambulancia lo sacó del estadio rumbo a una clínica para hacerle estudios. En su lugar entró Jalil Elías, que tampoco terminó la primera parte: al intentar frenar un avance de Gaspar Duarte se le trabó la pierna izquierda, se ganó la amarilla y terminó siendo reemplazado por Fabricio Pérez. Así, el Pincha quemó dos cambios de raíz antes de los 50 minutos y se fue al descanso con la sensación de que el segundo tiempo iba a ser una pulseada más larga que un domingo de ravioles.
Por qué esta Supercopa y qué se viene
El escenario no es casual: los dos llegaron a esta final por lo que hicieron en 2025. Estudiantes levantó el Trofeo de Campeones después de ganarle a Platense, que había sido el campeón del Apertura; Central, en tanto, selló su lugar por terminar primero en la tabla anual. Ahora, con el resultado todavía abierto y el complemento por jugarse, lo que sigue en la investigación del partido pasa por saber si Estudiantes puede rearmarse después de los golpes físicos y si Central alcanza a sostener a su hombre de las pelotas quietas para terminar de levantar el trofeo.
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