Diez años de The Crown: el drama que Netflix se animó a pagar a precio de oro
Con 100 millones de libras de presupuesto, la serie sobre Isabel II fue la más cara de la plataforma en su momento y terminó en seis temporadas.
Hace diez años, Netflix hizo una apuesta que nadie en su catálogo había hecho antes. Le puso 100 millones de libras esterlinas (unos 118 millones de euros) a un drama histórico sobre la Casa Real británica, y eso la convirtió en la serie más cara de la plataforma hasta ese momento. Yo me acuerdo del ruido que hizo la noticia, y también de la sensación de que era una locura. Bueno, la locura salió bien.
Un autor que ya conocía a la reina
La serie fue creada por el dramaturgo Peter Morgan, que ya tenía experiencia con la misma figura. Había escrito el guion de la película “La reina”, protagonizada por Helen Mirren, y la obra de teatro “The Audience”, centrada en las audiencias que la monarca concede a dignatarios. The Crown fue el paso siguiente en esa línea de trabajo.
Un reparto que fue cambiando con el tiempo
En la primera temporada, de diez episodios, Claire Foy interpretó a la joven Isabel II y Matt Smith al duque de Edimburgo, Felipe. Desde la tercera temporada, Olivia Colman tomó el rol protagónico. Morgan describió el enfoque de esa primera entrega como la exploración del “terrible impacto” que el ascenso al trono genera en la reina y en sus vínculos personales.
Lo que pensaron los de adentro
La familia real no reaccionó de una sola manera. Morgan contó que percibía en ellos una mezcla de nerviosismo y entusiasmo, y lo resumió así:
“Creo que no les gusta no tener el control, pero también entienden que un drama sobre este tema con respeto es algo raro.”Peter Morgan
Meghan Markle reconoció haber visto algunos episodios junto al príncipe Harry. Olivia Colman, en cambio, le preguntó al príncipe Guillermo si la había seguido y la respuesta fue un “No” sin matices. Y el que menos ganas tuvo fue el príncipe Felipe: cuando Matt Smith se animó a preguntarle si la había visto, la respuesta fue directa: “No seas ridículo”. Ahí sí me reí sola (y no me avergüenza).
