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DreamWorks cruza la adolescencia por arenas filipinas en una aventura que se banca el drama

Joel Crawford y Januel Mercado firman una película animada que mezcla mundos fantásticos, costumbrismo y la despedida de dos amigas.

Por Delfina IbarraGaming y cultura digital · 23 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Empecemos por un clásico: si alguna vez lloraste con Toy Story 3 cuando Andy se iba de casa, acá te esperan lágrimas parecidas pero con aroma a mar tropical. La isla olvidada es lo nuevo del estudio DreamWorks y se planta en Filipinas para contar algo que ya cansamos ver, la amistad adolescente, pero con el condimento justo para que no dé fiaca.

La dupla protagónica son Raissa y Jo, dos pibas obligadas a separarse, y la película usa la fantasía pura (saltos entre mundos, una villana que las persigue, un grupo de personajes que se va armando en el camino) para meter el dedo en el drama de crecer sin que se note el sermón.

Quién firma y cómo se mueve la historia

  • Dirección a cargo de Joel Crawford y Januel Mercado, con elenco y equipo ligado a la identidad filipina.
  • El punto de partida es la separación de Raissa y Jo: sus recuerdos compartidos sostienen toda la trama.
  • El periplo incluye saltos de mundo, distintos personajes secundarios y una villana que suma conflicto.
  • La animación recurre a humor físico, gags visuales y referencias a series ochenteras.
  • Los temas centrales son la separación, el trauma adolescente y el valor de lo vivido en común.

El ritmo va rápido (cambia de escenario a cada rato, las situaciones se desbordan y hay espacio para el gag físico más caprichoso) y los personajes se bancan ser un poco desastre, sin quedar atados a la acción heroica del minuto. La relación entre las protagonistas carga el peso emocional, sobre todo en el tramo final.

Recomendación: va para cualquiera que haya sentido el garrón de una mudanza forzosa o de una amiga que se aleja (sí, mamá, esto es para vos). Si te copa la fantasía con dos dedos de drama adolescente, te llevás una experiencia cumplidora. Vale la pena.

DI
Delfina IbarraGaming y cultura digital

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