Such Brave Girls vuelve con una segunda temporada que arrastra a toda la familia al altar (y al colapso)
La comedia británica escrita y protagonizada por Kat Sadler ya está disponible en Filmin España, con seis episodios que se burlan del drama familiar sin pedir perdón.
Si alguna vez te cruzaste con Fleabag y pensaste que faltaba una versión todavía más amarga sobre familias que se hacen daño en vez de curarse, Such Brave Girls viene a ocupar ese lugar con una segunda temporada que ya se puede ver en Filmin España.
La serie británica, escrita y liderada por Kat Sadler, sumó seis nuevos episodios de media hora a la plataforma española, poco más de un año después de su estreno original. La primera entrega había desembarcado allí en 2024 y ahora le toca el turno a esta continuación, que vuelve a juntar a Josie (Sadler), su hermana Billie (Lizzie Davidson) y su madre Deb (Louise Brealey), el núcleo central del elenco.
Un arranque que define la temporada
El primer episodio no se anda con rodeos: Billie y Deb secuestran a Josie para llevarla al altar con Seb, el personaje de Freddie Meredith. Es una escena que parece disparatada pero funciona como declaración de principios: acá las relaciones sentimentales y la presión familiar son una trampa, y nadie va a salir indemne.
Sadler construye la comedia con humor muy negro y mirada pesimista, apoyándose en sus propias experiencias. Josie tiene antecedentes psiquiátricos y la autora no esquiva el tema: el relato también muestra los problemas y las conductas de Billie y de Deb, porque acá todas funcionan un poco mal.
- Seis episodios de media hora, ya disponibles en Filmin España.
- Escrita por Kat Sadler, que también interpreta a Josie.
- Lizzie Davidson como Billie y Louise Brealey como Deb repiten sus papeles.
- El primer episodio arranca con un secuestro para forzar una boda.
- La serie aborda salud mental, trauma y vínculos familiares sin buscar reconciliaciones fáciles.
No esperen un arco de redención al final de cada capítulo. La segunda temporada insiste con la evasión y las tensiones entre las tres protagonistas como combustible del relato, algo que a mí me resulta refrescante en un género que suele tirar la domiciliary resolution a la primera de cambio.
Veredicto: vale la pena. Es corta, ácida y no te pide que les tengas lástima a sus personajes. Y eso, en una comedia familiar, ya es una pequeña victoria.
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