Salarios privados: la mejora del 9% convive con una caída del 3,6% según el mes de arranque del cálculo
El poder adquisitivo de los sueldos formales depende del punto de partida: incluye o no a diciembre de 2023. Los empleados públicos pierden en ambos escenarios, mientras que vivienda, servicios y transporte acumulan incrementos muy por encima del índice general.
Nicolás Kaufmann, en su sección de Hardware y energía, analiza un dato que a simple vista parece contradictorio: los salarios privados registrados muestran una mejora real del 9% cuando la comparación comienza en enero de 2024, pero registran una caída del 3,6% si se incorpora diciembre de 2023 al cálculo. La diferencia entre ambas mediciones no es menor y responde al comportamiento de los precios durante el último mes del año anterior, cuando la inflación mensual trepó al 25,5%.
El mes de inicio cambia el resultado
El fenómeno se explica con claridad cuando se observa la trayectoria de los precios. Al tomar enero de 2024 como punto de partida, el índice general acumula un incremento del 234,7%, mientras que al incluir diciembre de 2023 el alza ronda el 320%. Esa brecha de aproximadamente 85 puntos porcentuales entre ambos escenarios es la que invierte el signo de la variación salarial real, según los datos difundidos por el INDEC y analizados en el presente informe.
El peso de los servicios y el transporte sobre el presupuesto
Un aspecto central que el material de base subraya es que una mejora en el ingreso nominal acompañada por la inflación promedio no garantiza mayor dinero disponible en el hogar. Los rubros de vivienda, agua, electricidad y gas acumulan incrementos cercanos al 530%, una cifra que duplica con holgura la suba general del 234,7%. El transporte, por su parte, registra una variación del 274%, también por encima del índice general. La consecuencia directa es que el pago de estos conceptos puede absorber una proporción mayor del sueldo, aun cuando el salario acompañe la inflación.
- Vivienda, agua, electricidad y gas: incremento acumulado cercano al 530% desde enero de 2024.
- Transporte: suba del 274% en el mismo período, por encima del índice general.
- Precios generales: aumento del 234,7% desde enero de 2024 y del 320% si se incluye diciembre de 2023.
- Inflación mensual de diciembre de 2023: 25,5%, el dato que define el punto de quiebre entre ambas mediciones.
Públicos, informales y el alcance de cada indicador
El cuadro se completa con otros segmentos del mercado laboral. Los empleados públicos presentan pérdidas de poder adquisitivo en los dos escenarios analizados, con caídas reales que van del 0,7% al 16,5%. En el extremo opuesto, los asalariados informales muestran mejoras reales de entre el 85% y el 115%, aunque los datos del INDEC parten de una base muy deteriorada, dado que este grupo representa más del 44% de los asalariados en el país. El indicador RIPTE, por su parte, mide remuneraciones brutas de empleados formales con más de trece meses de antigüedad y excluye tanto a quienes no cumplen ese requisito como a los trabajadores no registrados, lo que vuelve indispensable distinguir qué universo abarca cada medición antes de comparar cifras.
El empleo perdido, fuera de la foto salarial
Finalmente, el análisis incorpora una dimensión que excede la discusión sobre el poder de compra. De acuerdo con los registros del SIPA, se contabilizan más de 240.000 puestos de trabajo privados perdidos durante el período analizado, una cifra que describe una realidad laboral más amplia y que no queda reflejada en la comparación estrictamente salarial. En términos de costo por unidad de información, el dato resulta elocuente: cada punto porcentual de variación salarial real representa miles de hogares que, según el mes de inicio del cálculo, perciben una mejora o una pérdida en su capacidad de compra frente a un conjunto de precios que crece de forma desigual.
